lunes, 27 de marzo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "El Crack"


Toca película española. En 1981 José Luis Garci rueda "El Crack". Magnífica película donde el director madrileño rinde un homenaje al escritor de novela negra Dashiell Hammett y al género negro en general.
No era demasiado frecuente el noir en el cine español, y Garci utiliza un lenguaje cinematográfico absolutamente americano, neoyorquino; comparando la vida y las arterias principales de New York y Madrid como leit motive visual e incluso narrativo.
Escenas de boxeo, estupendos diálogos con el barbero, encuentros con delincuentes y expertos en explosivos... Germán Areta -colosalmente interpretado por Alfredo Landa- es un detective privado que antes fue policía. No duerme, no come y su trabajo, así como su actitud, le mantienen atado a su profesión, es un investigador privado de los de toda la vida, pero español.
Una trama sólida, secundarios imprescindibles, momentos de los que se recuestan en la memoria, dosis de ternura y tragedia, violencia contenida e incluso elegante, un final vibrante y un magnífico retrato visual de Madrid y New York son algunos de los puntos fuertes de esta extraordinaria película.
Pasamos la semana con la panorámica de La Gran Vía madrileña, un personaje más de "El Crack".
¡Feliz semana!

domingo, 26 de marzo de 2017

Los domingos photosong - Stevie Wonder - "Summer soft"


Ayer se pasó todo el santo día lloviendo. Llega la primavera mojada este año. Pero este domingo desubicado horariamente nos saluda con sol, y aunque el cielo esta salpicado de nubes, la verdad es que no ver el suelo mojado levanta el ánimo.
Y un servidor, por algún motivo que seguramente no tiene demasiado que ver con el sentido común, siempre ha relacionado el calor, el sol y los cielos limpios con dos discos, ambos de Stevie Wonder: "Talking Book" y "Songs in the key of life".
Me voy a decantar por el segundo, si les parece, mi disco favorito del chico maravillas. Una obra maestra que contiene varios temas sublimes. Pero si hablamos de calor, hablamos de la estación del mismo: el verano. Con todo lo cual y atando cabos, solo podemos considerar un tema del mencionado álbum: "Summer soft". Si el ambiente no nos calienta el cuerpo, esta canción seguro que nos calienta el alma y el ánimo.
¡Feliz domingo!!!



viernes, 24 de marzo de 2017

Scott H. Biram - "The bad testament" (2017)


El hombre orquesta del rock vuelve a la carga, trae nuevo disco: "The bad testament" con el que justificar una vida de trovador trotamundos. Con su orquesta a cuestas y su actitud de solitario narrador de historias crepusculares, mordaces y aderezadas de amargura, Scott H. Biram vuelve a los caminos, a los moteles y a los escenarios medio iluminados para desgranar sus historias de nómada juglar del rock.
Vuelve a entregar un ramillete de canciones alimentadas de blues, country, rock alternativo y gotitas de punk e incluso sonidos pantanosos nuevaorleonescos.
Produce, canta, compone y toca todos los instrumentos como es habitual, en este décimo larga duración que ha sido grabado en su estudio casero bajo auspicio de su propio sello: Bloodshot Records.


No parece de recibo exigirle algo para lo que probablemente no haya nacido, así que el disco viene a encajar perfectamente en la tónica habitual de todos sus trabajos hasta la fecha. Canciones que suenan antiguas, como pertenecientes a décadas pasadas, a décadas de siglos pasados. Pero coplas con ese arraigo que posee la tradición en cualquiera de sus disciplinas, temas que en su vetusta estructura nunca fallan en su cometido de transmitir, y que por su cualidad de eternas y sinceras, silvestres y humanas, admiten en su seno cualquier fórmula estilística dentro del abanico musical americano.
Finaliza el recorrido por "The bad testament" con tres instrumentales, casi clonados entre sí; tres coplas mudas de diferentes duraciones, donde se retuercen guitarras electrificadas de vivencias y sentimientos, armónicas incandescentes y actitud en deflagración y quejidos.
También esconde este tracklist el tradicional canto gospel de plantación: "True religion", interpretado a capella por el artista junto a un coro con acompañamiento únicamente de un tambourine.
El resto del cancionero nos depara nueve cortes con la argamasa de géneros ya comentada, entre los que destacan: "Set me free", un extraordinario corte country-rock de aguerrida melodía que entona con la carretera y el motel en el ánimo y la voz nasal de Biram.
La magnífica: "Still around" es una pieza acústica, con un leve violín ronroneando, un tema que transpira soledad.
"Red wine" es un blues de libro, etílico, de local de mala nota y filosofía de: hoy y ahora. En cambio la vena punk y anárquica que sin duda posee Biram estalla en "TrainWrecker", escupida más que cantada y rugiente de oxidadas guitarras en ebullición
Varios temas dan comienzo con voces que evocan a la radio de los años cincuenta o antes; así ocurre con la preciosa balada sentimental: "Long old time" barrida su bella melodía por una armónica, una de mis favoritas, por crepuscular y lírica.



En cambio "Swift driftin' " nos deja en manos del pantanoso influjo del delta, con un lamento como acompañamiento acústico. Vuelve la poesía melódica con la hermosa balada: "Righteous ways" cantada con apasionado color vocal y arpegio de guitarras tristes, otro gran momento.
Y vuelta al blues-rock suave y melancólico, con fraseo de crooner errante y melodía de años cincuenta en "Crippled and crazy" que incorpora hammonds y teclas jugando con acústicas y eléctricas.
El fugaz tema de poco más de un minuto y medio, acústico, vintage y con el delta en el espíritu titulado: "Feel so wrong" da por terminado este repaso.
Seré sincero, me sobran los últimos tres instrumentales, sin estar mal no se diferencian demasiado entre ellos y su aportación al conjunto sería suficiente con un solo corte. El resto es un catálogo de estupendas canciones vintage, enraizadas, sinceras, sangrantes y que no esconden ni su esencia ni su vocación. Creo que gustará a los más afines a los sonidos de la América profunda, a los que se emboban con las tristes y consumidas historias de los songwriter de motel y barra oscura y solitaria.
Otro, en definitiva, notable disco del texano Scott H. Biram.

miércoles, 22 de marzo de 2017

Bash & Pop - "Anything could happen" (2017)


El bajista de los míticos The Replacements: Tommy Stinton ha resucitado a su banda de principios de los noventa: Bash & Pop. No se me equivoquen, un servidor ignoraba hasta hace poco que el señor Stinton tuviese una formación posterior a la capitaneada por el comandante Westerberg. Si conocía vagamente su trayectoria en solitario, aunque nunca seguí ninguno de sus proyectos. Tampoco me era desconocida su temporal participación en bandas como Soul Asylum.
Pero me detengo en esta banda gracias a esta vuelta a la actualidad titulada: "Anything could happen" que fue destacada y reseñada en el Espacio Woody/Jagger que regenta my friend: Johnny JJ.
Evocar a la legendaria escuadra de Minneapolis es suficiente para que el que suscribe empiece a fantasear y se le haga la boca agua. Por tanto no tardé en acceder al disco en cuestión, y menos tardé aún en sucumbir a su contenido.
Con la fórmula mágica del espíritu Replacements, más algunos arranques rockeros de pionero cuño, melodías cuidadas y de ocasional tendencia powerpopera, y ambiente pubrockero del que siempre mola, se desarrolla un equilibrado y suculento catálogo.


Nos encontramos rock cabalgando sobre incendiarias bases rítmicas en: "Not this time", "Never wanted to know", la gamberra: "Unfuck you", o la clásica y efectiva: "Jesus loves you".
En estos mismos parámetros rockeros se desarrolla la excepcional pieza que da título a todo el lote.
Más ambiental pero sin perder pegada: "On the rocks" es revitalizante y desbocada.
Cierto toque fronterizo por el tratamiento de guitarras posee "Breathing room", y las acústicas dan un efecto folk a cortes como "Can`t be bothered", quizás la menos interesante bajo mi punto de vista, la preciosa balada que cierra el Lp: "Shortcut", o la también bonita: "Anytime soon", salpicada de pellizcos eléctricos y espiral melancólica.
La infecciosa: "Bad news" se filtra por la piel gracias a una construcción melódica impecable, y la envolvente: "Anybody else" atrapa con su manto sónico y su sugerente fraseo vocal y melódico.
La sombra de los Replacements es alargada y parece que su néctar no caduca ni resulta rancio a pesar del paso del tiempo, y un año más nos deja muestras de su exquisito bouquet. Muchos lo celebramos degustándolo con algarabía.

martes, 21 de marzo de 2017

Diario onírico de un solitario. Las paranoias de Addi.


Cuando llegó a casa hacía más de dos horas que la noche dominaba el firmamento. Cerró la puerta por dentro y dejó la llave de seguridad incrustada en la cerradura. Todas las noches repetía la misma maniobra. Sabía que era la mejor fórmula para no dejarse las llaves dentro de casa. Al salir al día siguiente tendría por fuerza que volver a abrir el cerrojo y en ese momento introduciría el manojo de llaves en uno de sus bolsillos, exactamente en el bolsillo delantero izquierdo de los vaqueros.
Muchos años atrás, cuando decidió irse a vivir solo, una compañera de trabajo cuyo nombre no conseguía recordar, y que le aventajaba en unos seis o siete años, le advirtió con un tono que nunca conseguía recordar:
-En cuanto empieces a vivir sólo, olvídate de dormir como hasta ahora. Yo nunca he vuelto a dormir como en casa de mis padres.
Por supuesto no hizo el menor caso a aquella teoría, basada únicamente en una experiencia personal. Siempre durmió como un lirón, y no tenía planeado que el cambio de residencia fuese a dar al traste con una de sus aficiones favoritas. Gustaba de dormir hasta el mediodía los fines de semana, aunque se hubiese acostado temprano la noche anterior.
Muchas veces pensaba en aquellas palabras y les daba el justo reconocimiento de premonitorias que merecían. Pues en efecto, nunca volvió a dormir como de zagal, como cuando la seguridad del hogar paterno parecía velar sus sueños. Hoy, muchos años después, la esperanza de dormir más de cinco o seis horas por noche, en el mejor de los casos, era inexistente, y los sueños eran prácticamente lo único que le hacía pensar que permanecía en el mundo de los despiertos. Aunque pueda resultar paradójica aquella sensación, así lo sentía cada vez que se enfrentaba a la hoja en blanco con alguno de sus sueños debidamente reformado para transcribir al formato narrativo.
Se preparó un sándwich con queso, jamón y una rodaja de tomate, y calentó un tazón de leche a la que añadió una cucharada de cola-cao. Después de cenar frente a la televisión decidió, como cada noche, sentarse delante del ordenador. Tenía un sueño que escribir, otro extraño sueño incomprensible y delirante.


Hacía tiempo que había decidido dormir con una libreta y un boli en la mesilla de noche, junto al despertador, la lámpara flexo y un par de galletas Chiquilín. Cada vez que algún sueño le despertaba en mitad de la noche, encendía la lamparita flexo y anotaba lo que había sucedido en su sueño mientras daba cuenta de las galletas, fuese lo que fuese y por muy extraño que pudiese resultar. Lo describía lo más fielmente que la modorra le permitía, pero se tomaba su tiempo. No le importaba la hora. Era consciente que de no hacerlo así, a la mañana no recordaría nada de lo soñado.
Por la noche recuperaba la libreta y releía lo escrito. Era bastante habitual que se tratase de batiburrillos sin sentido, pero no se resignaba a arrojar aquellas anotaciones al olvido y siempre sacaba algo de ellas.
Lo transcribía como podía para hacerlo verosímil, y finalmente escribía una historia con ello, un relato de no más de dos o tres cuartillas. Después lo archivaba en el disco duro, en una carpeta que tituló: "Diario onírico de un solitario".
Eligió un disco, como cada noche, para despiezar sus historietas inconscientes. Le pareció que un poco de jazz podía resultar conveniente para relatar la extraña ocurrencia que su imaginación traidora le pasó, como si de una película se tratase, la madrugada anterior.
Finalmente pinchó "I just dropped by to say hello" de Johnny Hartman, y empezó a escribir, dejándose guiar por las anotaciones de su libreta y por los susurros que un vaso de bourbon Four Roses deslizaba sobre su cerebro:
<<Por algún motivo desconocido -los sueños no exigen explicaciones a respecto de localizaciones- me encontraba en Puerto Banús. En la zona del muelle, las tiendas de lujo se alinean como piezas de un dominó prestas a caer, como en una de esas divertidas performance que suelen salir a última hora del telediario, antes del fútbol. Caminaba entre la gente VIP, ataviado con mi mono azul mahón de trabajo, unas sandalias viejas que cubrían mis pies embutidos en unos calcetines color rosa, y una gorra de baseball de los San Diego Padres, equipo del que en estado de consciencia ignoraba su existencia.
Poco a poco me iba situando. Según parecía, el motivo de mi presencia en Marbella era la necesidad de adquirir unas gafas. El último reconocimiento médico me había detectado una incipiente presbicia, cosa propia de la edad, y era necesario por tanto hacerme con unas gafas bifocales para corregir el defecto. Estaba en una zona de comercios, por lo cual me parecía el lugar apropiado.
Entré finalmente en una lujosa tienda. Me llamó la atención una alfombra morada que se extendía en la acera. No podía dejar de pensar en el calamitoso estado en que quedaría si empezaba a llover; claro que en Marbella la lluvia tendrá que pedir permiso a los dueños de los yates y a los ricos que pagan siete pavos por un café en las terrazas de la calle José Meliá. Eso me imaginaba mientras accedía con paso firme al establecimiento, esquivando las expresiones de escándalo que dibujaban los ojos de las dependientas, posiblemente extrañadas por mi singular atuendo.
Una vez frente a la encargada, una mujer de mediana edad, pintada como una momia egipcia y con un color de pelo inverosímil, le relaté mi problema. Me indicó que aquella era una tienda exclusiva de moda, famosa por sus carísimos zapatos. También tenían gafas, de diseño y muy caras. Supuso la reencarnación de Nefertiti que un servidor no dispondría del pecunio suficiente para adquirir alguna de las lentes que allí se vendían. Y lo cierto es que tenía razón.



A punto estaba de abandonar el tiendorro cuando me tropecé con una señora cuyo rostro me parecía familiar. Al disculparme me di cuenta de que se trataba de Isabel Pantoja. Sí, como oyen. Isabel Pantoja se encontraba ante mí aceptando mis disculpas por el incidente y haciéndome ojitos.
-Disculpas aceptadas caballero, pero ¿se puede saber qué hace vestido de esa guisa en una de las boutiques más caras de Puerto Banús?- Me preguntó con una sonrisa que me pareció encantadora.
-Necesito unas gafas para corregir un problema de vista cansada, de presbicia ¿sabe usted?, y como aquí venden gafas...
-Y ¿cuál es el problema? -preguntó con evidente interés.
-No tengo suficiente dinero para pagarlas, son muy caras. Creo que el hecho de que estén decoradas con brillantes tiene algo que ver con el precio, ¡que me parece desmesurado la verdad!- Isabel sonrió. Creo que a estas alturas la intimidad despertada entre nosotros me autorizaba a llamarla Isabel.
Y me propuso con total resolución:
-Vamos a hacer una cosa. Yo vengo a comprar unos zapatos. Si usted me recomienda unos bonitos, que me convenzan a la primera, yo conseguiré sus lentes. ¿Qué le parece?-. Como no tenía nada que perder, accedí.
Nos acercamos a un estante donde unos zapatos que eran tocayos del mamarracho de mi jefe se exponían dentro de unas vitrinas de cristal limpísimo -recordé que las ventanas de casa necesitaban una limpieza urgente.
Elegí unos blancos, con piedras verdes salpicadas por las tiras de cuero del empeine, y una hebilla que brillaba mucho. Lo mismo eran de oro, pensé.
-Me encantan. Qué buen gusto tiene mi pordiosero amigo. Póngamelos por favor, me los llevo puestos-. Y mirándome con agradecimiento, me acarició la mejilla mientras decía:
-Le toca elegir a usted unas gafas. - Parecía dispuesta a cumplir con su parte del trato, para que luego digan...
Elegí las primeras que había visto antes del encontronazo con mi amiga la coplista. Unas bastante discretas, azules con brillantes y una línea dorada que subrayaba la patilla hasta perderse entre los pelos que cubrían mis orejas.
Tras la compra, mi nueva amiga se deslizó hacia el centro del establecimiento con un giro de cadera felino y se plantó allí con mucho embrujo. Como quien no quiere la cosa apareció una señora con cara de pocos amigos -también me sonaba de algo- que le tendió una bata de cola roja y oro. Apareció una orquesta formada por cinco ministros del PP. Tras ellos, Mariano Rajoy vestido de faralaes entró en escena con una silla de madera y mimbre. La depositó junto a Isabel y se sentó sujetando una guitarra española que evidentemente no sabía por dónde agarrar.
La tienda se llenó de gente. Todos gritaban al unísono:
-¡¡¡Isabel!!!, ¡¡¡Isabel!!!, ¡¡¡Isabel!!!
Entonces la viuda de España empezó a cantar "Marinero de luces" ante la emoción de los presentes, que empezaron a llorar desconsoladamente.
Decidí abandonar el lugar aprovechando el tumulto provocado por el improvisado recital. Ya en la calle me crucé con Paquirrín. Estaba vendiendo uno de sus discos de oro a un tipo que se parecía a Toni Montana -el de "Scarface" ya saben.
Corrí por la avenida hasta una esquina, que doblé tras un derrapaje que acabó con una de mis sandalias en el centro de la calzada... y entonces me desperté.>>
En ese momento terminaba Johnny Hartman de cantar "How sweet it is to be in love". Era el momento de irse a la cama.
-Tal vez me espere algún sueño esta noche...- pensé.




Reparaciones y andamiaje gramatical a cargo de Paco Evánder.

lunes, 20 de marzo de 2017

Los lunes... escenas de cine - "El demonio de las armas"


No habíamos tocado en los lunes cinéfilos el mítico cine de Serie-B. Estas películas, que se rodaban para aprovechar recursos sobrantes y para mantener una especie de cantera en Hollywood, ha dejado films absolutamente grandiosos.
Su estética, muy particular y definida. y sus historias, igualmente singulares y diferenciadas, hacen de la Serie-B algo que con los años se ha revelado interesante y único.
Entre muchos títulos filmados durante varios lustros, me decanto por "El demonio de las armas". Film de Joseph H. Lewis, con Peggy Cummings y John Dall en los papeles principales: una pareja obsesionada por las armas, que termina deslizándose al mundo del crimen y siendo perseguidos por todo el país.
El guión de Donald Trumbo, sobre una historia aparecida en una publicación, escrita por MacKinlay Kantor, figuró bajo el seudónimo Millard Kaufman, al estar Trumbo perseguido por el Macarthismo.
Gran film que define perfectamente la estética y ritmo de las películas calificadas como Serie-B.
¡Feliz semana!

domingo, 19 de marzo de 2017

Hasta siempre Chuck Berry (1926-2017)


08:50 AM. Entre el terciopelo de un "Egun on" susurrado se infiltra una noticia áspera. El hecho de camuflarla de esa manera ha sido algo bienintencionado y se agradece, pero el golpe ha sido brutal.
"Ha muerto Chuck Berry"... El día del padre celebramos que ya no está el padre de todo este invento, puta paradoja.
No hay tarta, un servidor no es padre, y no son horas para brindar con champán. Hacemos chocar las tazas de café, "Hasta siempre Chuck".
Un rey que no reinó. No estaba hecho para los tronos, demasiada estática se le antojaba la posición de un monarca dejándose ver sentado, luciendo corona y pose, sedas y visón. Lo suyo era agitar, esqueletos y mentes.
Esta mañana no había sido diseñada para llorar al diseñador de la actitud del rock and roll. No estaba en el guión decir adiós al creador de la ortografía con la que se habría de escribir el rock.
Gracias Chuck. Tus canciones y su silueta son el rock and roll. En mis retinas tu concierto de hace unos años, en mi corazón el riff de "Johnny B goode" acompasando su latido.
Tal vez hoy estemos ante el final de una época. Punto seguido.